Recorrido por la Palloza Museo Casa do Sesto

LAS CUADRAS PEQUEÑAS

Las cuadras pequeñas

En la palloza hay varias cuadras pequeñas que se llaman cortellos, pensadas para meter animales más pequeños.

En el que está pegado a la cocina guardamos ahora los instrumentos de trabajar el lino y la lana: ruecas, cardas, devanadoras y argadel (para hacer y deshacer madejas)…

También tenemos instrumentos para trabajar el lino antes de hilarlo: el ripión (para quitarle el grano), el tascón (para machacar), el restelo (para cardarlo y prepararlo para hilar). El lino se dejó de cultivar hace bastantes años porque esta planta es de lugares más cálidos y no se daba bien aquí.

Instrumentos para o liño

Al lado de la dependencia anterior se encuentra el telar, donde se hacían las colchas, los pantalones de sayal, los mantelos de cubrir (capas muy resistentes hechas de lana y lino), las sábanas, etc. Para ello se utilizaban diferentes técnicas de tejido.

El espacio que hay encima de estas dos dependencias se llama el trabeiro y sirve para dormir, guardar patatas o incluso leña.

En otro de los cortellos, que están próximos a la puerta, se metían habitualmente los cerdos porque está más cerca de la artesa en la que se les echaba de comer. Ahora guardamos en ese espacio las herramientas de hacer los cestos y distintos tipos de cestos que se hacían adecuados a los diferentes trabajos:

  • Megos, para soasar castañas.
  • Cestos, para sembrar patatas o pan.
  • Goxas o banastras, para recoger las patatas.
  • Goxos, para acarrear pan.
  • Goxas de las meriendas, para llevar las meriendas a las fincas.

El espacio que hay encima de estos cortellos se llama la barrela y se emplea para guardar leña y herramientas o también para dormir. Su uso se adaptaba a las necesidades de la familia en cada momento.

Otro de los cortellos de la palloza lo empleamos ahora para la venta de recuerdos y piezas de cerámica inspiradas en los motivos de la zona y de la casa (Cerámica Trisquel).

Fin del recorrido virtual

Termina aquí el recorrido por la Casa do Sesto de Piornedo. Como puedes observar, aquellas personas que diseñaron y construyeron estas pallozas tenían mucho ingenio.

Si desde el punto de vista estético siempre podemos objetar algo, su funcionalidad nada tiene que envidiar a las obras de los arquitectos contemporáneos, salvo en lo referente a las comodidades y avances del mundo moderno. Y una prueba de su éxito es, tanto su armoniosa adaptación al medio, como su duración hasta el último tercio del pasado siglo.

Gracias por hacer el recorrido y conocer un poco más sobre la vida en la montaña,

Fuco e Iso

Palloza Museo Casa do Sesto

Un recorrido por la Casa do Sesto